LA INQUISICIÓN, de Luigi Sanzoni

La Inquisición, de Luigi Sanzonia (Arte y Cultura en la Bética)

LA INQUISICIÓN, de Luigi Sanzoni: el autor y el contexto de su obra

El objeto del presente texto es realizar una breve reseña sobre la obra La Inquisición, de Luigi Sanzoni, publicada por el Grupo Editorial GRM SL en 2004. El autor es un historiador argentino nacido en 1922 que ha trabajado en profundidad sobre el tema de la Inquisición.

Tal como se muestra en la contraportada de la obra:

«El nombre de la Inquisición todavía en la actualidad causa espanto, al evocar toda clase de torturas, autos de fe, hogueras y muertes en general. Reyes y Papas se valieron de este Tribunal de la Santa Fe para despojar a sus enemigos de sus bienes, especialmente judíos y paganos, bajo el pretexto de castigar su herejía y purificar por el tormento y el fuego las almas de quienes entregaban a manos del verdugo.

En efecto, la historia de la Inquisición consiste en una serie de códigos inhumanos, en unas instrucciones desgarradas y dirigidas sucesivamente a los tribunales del Santo Oficio por cada uno de los grandes Inquisidores, entre los que figura por derecho propio de maldad Tomás de Torquemada; como dicen algunos historiadores, hijo de Satanás.

En esta obra se estremecerá el lector ante las torturas y los perversos procedimientos que Torquemada y sus sucesores infligieron a los desdichados que cayeron en manos de la Inquisición».

Hasta aquí se ha mostrado cómo se presenta el contenido de la obra a los ojos del lector en su contraportada. A continuación se va a proceder a analizar su estructura y contenido. Se ha dividido para ello a la obras en diferentes partes que agrupan a los distintos apartados de que compone el libro analizado. Se ha de tener en cuenta que tal división se realiza en atención al criterio de quien realiza la presente reseña, ya que Sanzoni sucede uno tras otro los epígrafes del libro sin realizar ningún otro tipo de distribución.

LA INQUISICIÓN, de Luigi Sanzoni: su estructura y contenido

En el ensayo objeto de análisis, La Inquisición, de Luigi Sanzoni, el autor busca mostrar al lector cómo fue la evolución de la religión a lo largo de los siglos hasta el momento en que surgen las primeras controversias y disconformidades que dieron lugar a la Inquisición. A partir de aquí el autor pasa a analizar los diferentes movimientos considerados heréticos, así como las distintas luchas que surgieron, para continuar con el análisis del procedimiento inquisitorial.

No deja de lado el estudio de la Inquisición española, el cual trata con cierto detenimiento, ni tampoco cual fue la labor de la Inquisición en la América colonial y en otros países de Europa. Así pues, una vez vista de forma general la estructura del libro, se procede ahora a analizar de forma más detallada el contenido de sus casi cuarenta apartados, algunos de los cuales se distribuyen en diferentes subapartados.

El inicio de la religión

Tras una breve introducción, el autor dedica determinados apartados a presentar cómo evolucionó la religión desde los tiempos remotos en que nació el sentimiento de creer la existencia de un ser divino (o varios, según las creencias), de algo superior que regía los designios del mundo. Pasa a continuación a analizar la prehistoria gnóstica donde cita a autores como Platón o Estrabón y donde presenta casos de Reyes como Salomón.

El autor cierra este primer grupo de apartados con una alusión a los Magos sacerdotes, donde presenta casos no sólo referentes a los druidas o a otras figuras similares, sino también a los apóstoles, a los milagros que llegaron a realizar y a cómo personas como Simón el Mago les llegó a ofrecer dinero a cambio de saber el secreto de su magia.

Los primeros movimientos heréticos

A partir de aquí Sanzoni trata en diferentes epígrafes, los distintos movimientos que acabaron por dar el impulso necesario a la Iglesia para crear la Inquisición. El primero de ellos fue el de los Cátaros, cristianos que sufrieron la acometida de la Cruzada Albigense promovida por el Papá Inocencio III. Entre sus creencias se encontraban el rechazo al trato con la materia, por lo que los Puros o Iniciados practicaban la castidad y no se casaban. El Languedoc, tierra muy rica, era también tierra de druidas y todo ello, junto con la riqueza de la zona, dio motivo para la participación en la cruzada de la nobleza del norte del Francia. A su vez, los cátaros fueron defendidos por Pedro el Católico de Aragón, de quienes eran vasallos.

Otro grupo que sufriría a la Inquisición fueron los Templarios, con grandes donaciones y beneficios comerciales y financieros, los llamados banqueros de los reyes. Tras perder sus posesiones en Tierra Santa y Chipre, acabarían por sucumbir ante la insistencia de Felipe el Hermoso de Francia, en pos de evitar el pago de la deuda contraída por él con la orden, y el Papa Clemente V. Otras muchas corrientes religiosas y fraternidades surgieron, tales como la Comunidad de los Magos, la Fraternidad de las Rosacruces o los alumbrados, muchas de ellas consideradas heréticas.

En este momento el autor presenta en diferentes apartados la base del pensamiento inquisitorial y el origen del término alumbrados. Así, en primer lugar, se analiza el concepto de herejía. ¿Qué se entendía como tal? Para ello el autor estudia en diferentes secciones el caso de los llamados alumbrados que servían en la casa de los Mendoza en Guadalajara, cómo se realizaron las denuncias, el final del iluminismo y los orígenes del término «alumbrado».

El procedimiento empleado por la Inquisición

Es ahora cuando Sanzoni inicia la explicación del procedimiento de actuación de la Inquisición. El primer epígrafe que trata el tema muestra cuáles fueron los orígenes de la institución llamada la Santa Inquisición a partir de la idea expresada por el Pontífice Alejandro III en el Concilio de Letrán, en 1197. Esta primera institución creada para controlar la herejía cátara evolucionaria hasta convertirse en la conocida Inquisición, cuyo máximo exponente se encontraría en los reinos cristianos bajo el poder de los Reyes Católicos.

Continúa el desarrollo de la obra con el procedimiento ejecutorio de la Inquisición. Así pues, el apartado dedicado a su explicación consta de tantos subapartados como fases tenía este procedimiento. El primero de ellos era el periodo de gracia de treinta días, durante el cual, tras oír el sermón público en el que se instaba a aquél que tuviese sentimiento de culpa herética, a cualquier persona que se encontrase en tal situación, a acudir para expresar su culpa. Era el llamado Edicto de Gracia, que se acompañaba con el Edicto de Fe, según el cual se declararía excomunicón para todo aquél que no declarara un delito o sospecha de herejía en otra persona.

Una vez eran prendidos, los reos de herejía eran sometidos a interrogatorio, si bien, el acusador debía probar los delitos contra el acusado. En tal faceta destacó Bernardo de Gui. En ocasiones, se acudía a la tortura para obtener confesión, si bien, se procuraba evitar que el acusado desfalleciera y se le alentaba para confesar mostrándole el próximo aparato con el que se le sometería a tortura.

Finalmente, se producía el Auto de Fe, donde se acababa por dictar sentencia. Las penas podían ser de confiscación de bienes (desde el inicio del procedimiento), llevar las cruces amarillas en la ropa, flagelación, encarcelamiento, pena de muerte e incluso peregrinajes. Sin duda, las penas más devastadoras eran las de muerte en la hoguera, la destrucción de las casas y la exhumación del cadáver previo a su quema en la hoguera.

Los principales movimientos heréticos

El último tercio de la obra comienza con el análisis de cómo fueron los diferentes casos de algunos movimientos heréticos y cómo fueron resueltos por la Inquisición. El primero de los tratados fue el de los Valdenses, que derivarían en los ya mencionados cátaros. También trata como evolucionaron los casos de los Espirituales, muchos de los cuales pertenecieron a órdenes como las de los franciscanos, si bien volvieron al camino correcto por intercesión del Pontífice; no se han de olvidar a los judíos, que a partir del siglo XIII sufrieron diferentes periodos de persecución por diferentes motivos.

Prosigue el apartado con los Templarios. Se describe cómo fue el proceso final por el que la orden fue disuelta y sus principales dirigentes, tales como el Gran Maestre, Jacques de Molay, fueron condenados a la hoguera en pos de conseguir los fines deseados por el rey francés y el Sumo Pontífice; y, por último, los endemoniados, entre los que, para muchos jueces, la Doncella de Orleans, Juana de Arco, era una invocadora del demonio. También se incluyen en este apartado los diferentes casos en los que se persiguió a los supuestos adoradores de Satán, como el caso de las Brujas de Salem, ya en el siglo XVII, en América, amén de otros muchos ejemplos que se mencionan.

La Inquisición en los territorios peninsulares de España

A partir de aquí, el autor dedica varios apartados al estudio y análisis de la Inquisición española. Se parte de la participación del reinado de Pedro I de Cataluña y II de Aragón en la batalla de Muret  y su clara participación en la cruzada Albigense, la cual tuvo lugar sobre territorios vasallos del monarca. Poco a poco se muestra como fue evolucionando la situación religiosa en cuanto a las herejías, haciendo referencia a las partidas de Alfonso X el Sabio, y mostrándose en la obra bulas como la Sixto IV en 1278. Se culmina con el proceso de creación de la Nueva Inquisición por los Reyes Isabel y Fernando, los Reyes Católicos a finales del siglo XV con objeto de controlar a los falsos conversos, que se tornaban judaizantes.

Una vez concluido el apartado anterior, los siguientes muestran diferentes aspectos de la Inquisición en los reinos peninsulares de los Reyes Católicos. Así, el primero de ellos toma el análisis en el punto donde se quedó el anterior, el nombramiento del dominico Fray Tomás de Torquemada como Inquisidor General y la forma en que desempeñó su cargo, con la transcripción de sendos textos que hablan sobre su forma de actuar. Una vez descrita la operativa de este Inquisidor General, se procede a detallar como se organizaba el Tribunal en base a las diferentes Instrucciones existentes, con un Consejo Supremo, catorce tribunales fijos en España, tres en Portugal, tres en la América española y dos en Italia, con inquisidores fijos en ciudades como Sevilla (donde se estableció el primero de los Tribunales), Toledo o Barcelona, entre otras.

Es entonces cuando Sanzoni trata los pormenores del proceso inquisitorial español. En primer lugar, se detiene en los procedimientos de tortura que sucedían cuando se daba cierta duda ante la declaración del reo, describiéndose cómo se producía el proceso, el reconocimiento médico para comprobar la posible resistencia o la presencia de un determinado inquisidor. Se prosigue a continuación con el régimen de prisiones, con un sistema nutricional y la posible visita de familiares que podían llevarle comida, a pesar de lo cual, muchos reos inquisitoriales perdían la vida antes del Auto de Fe, antes del juicio en sí.

Las condenas que podían producirse en dicho Auto de Fe iban desde la muerte en la hoguera, la prisión, ayunos, exilios, peregrinajes, galeras, flagelaciones públicas o vestir el hábito. Se detiene entonces el autor en el ajusticiamiento en la hoguera, el cual se deparaba para los que negaban a la Iglesia o la muerte en la hoguera de sus cadáveres tras ser pasados por garrote vil si al final se arrepentían. Presenta también un estudio relacionado con los datos existentes sobre las diversas muertes en Europa por condenados a la hoguera; se presenta un texto de José del Olmo en el que se describe cómo era un día de Auto de Fe, con sus desfiles y sus procesos públicos.

Entre los afectados por la Inquisición, en España habría que añadir a los moriscos, es decir, a musulmanes que se mantuvieron en territorio cristiano tras finalizar la reconquista, y a los casos de brujería. Muchos fueron además los casos en los que se vieron involucrados personalidades del mundo de las letras por lo expresado en sus obras, como pudieron ser Lope de Rueda, Santa Teresa o Góngora, entre otros muchos, en un periodo en el que las obras de Lutero y la ideología expresada en ellas fueron objeto de máxima atención por la Inquisición con la prohibición incluso de hablar sobre el tema de la Reforma. Se cierra el conjunto de apartados dedicado a la Inquisición en los territorios de España con uno en el que se ofrecen determinados datos y fechas sobre Carlos I y los casos de herejía en sus territorios o sobre fray Luis de León, el duque de Olivares o Pablo de Olavide, entre otros, que se vieron afectados por procesos inquisitoriales.

La Inquisición en territorios de Ultramar y en Europa

La obra objeto de análisis se cierra con diversos apartados dedicados a la Inquisición fuera ya del territorio español peninsular. Los primeros de ellos tienen como objetivo la labor de la Inquisición en los territorios de ultramar americanos de la corona española. Se muestra cómo los indios no podían ser juzgados por la Inquisición si previamente no eran bautizados y se describen casos como el de Tupaj-Amaru o el del mestizo Alejo Calatayud.

También fueron sometidos al tribunal de la Santa Inquisición corsarios y filibusteros; de hecho se presentan diversos nombres conocidos tales como Hawkins y su tripulación o Henry Oxley, entre otros. Aunque hubo condenas a la hoguera y a galeras, en numerosas ocasiones fueron penas menos duras, como reclusiones en conventos. Se cierra este conjunto de apartados con una muestra de datos relativos a los Autos de Fe en Sudamérica.

Para finalizar la obra, el autor dedica cuatro apartados a la Inquisición en Europa, con casos como el de Thomas Becket en Inglaterra. En el caso de Italia se comienza con el caso de los patarinos a mediados del siglo XII. Ya en el siglo XIII se dieron casos de herejía en Lombardía y en muchas ciudades que se vieron afectadas, con un buen número de florentinos que seguían la ideología patarina; en los numerosos casos que se dieron en diversas ciudades fueron excomulgados nobles que fueron considerados enemigos de la Iglesia.

En cuanto a Francia, el caso más llamativo de herejía fue el de los cátaros, con la cruzada albigense, de la que ya se ha hablado con anterioridad y que perduraría hasta mediados del siglo XIII, concretamente hasta 1244 cuando se condenó a la hoguera a los últimos defensores de Monstsegur. Como culmén del contenido se hace referencia a la Inquisición en Alemania, aunque toca puntualmente también la existente en los Países Bajos y en Flandes.

En Alemania se muestra el agitado proceso iniciado por Tanchelín a inicios del siglo XII, con múltiples ajusticiamientos en la hoguera realizados por el pueblo y con las figuras de Juan el Tuerto, Conrado Dorso y Conrado de Marburgo, ya en el siglo XIII, como jueces inquisitoriales y la figura de Gregorio IX como Sumo Pontífice. Los exaltados métodos que utilizaron y señalar a nobles como el conde Sayn como herejes, conllevó a que los tres inquisidores cayeran asesinados en diferentes circunstancias. Por su parte, Flandes y Países Bajos tuvieron sus propios tribunales inquisitoriales a mediados del siglo XII.

Crítica y comentario

La obra objeto de análisis, La Inquisición, de Luigi Sanzoni, busca describir cómo fue el funcionamiento de esta institución, la obra de la Inquisición, el Tribunal creado por la Iglesia Católica con el fin de erradicar cualquier ideología que la propia Iglesia llegara a considerar como contraria a sus principios.

Para ello, tal como se ha podido comprobar en el análisis del contenido de los diferentes apartados, el autor ha procurado profundizar gradualmente en los pormenores que caracterizaron a esta institución. Desde ese punto de vista, en las poco más de 180 páginas de la obra, se presenta de forma muy completa y concisa, a pesar de tratar un tema tan amplio, las circunstancias que llevaron a la creación de la Inquisición, su desempeño, las personas más influyentes sobre ella y los principales inquisidores, sin olvidar aquellos que sufrieron sus procesos y las causas que originaron los procesos.

En definitiva, un compendio de lo que sucedió en una sucesión de siglos que abarca desde el siglo XII a la Edad Moderna, en los que la Iglesia trató de conseguir mantener su hegemonía; unas veces con acierto y basándose en principios religiosos y otras, en la búsqueda de un beneficio particular, en ocasiones no sustentado por la devoción y las ideas cristianas, sino por propósitos mundanos.

Por último y para finalizar con el presente análisis, en cuanto a mi opinión personal se trata, el lector se encuentra ante una obra sencilla en su estructura y grata a la lectura, en la huida de presentar un grueso volumen que presente todos los pormenores de cada una de las circunstancias propias de la Inquisición. Debido a ello, para profundizar en determinados temas y hechos históricos mencionados en la obra analizada puede ser conveniente acceder a una obra que se sumerja en mayor profundidad en el tema tratado.

Bibliografía

  • SANZONI, Luigi: La Inquisición, Grupo Editorial GRM SL, San Andrés de la Barca (Barcelona), 2004.

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