TRANSICIONES DE LA ANTIGÜEDAD AL FEUDALISMO, de Perry Anderson

Transiciones de la Antigüedad al feudalismo, de Perry Anderson

Transiciones de la Antigüedad al feudalismo, de Perry Anderson: el autor y su obra

El objeto del presente artículo es mostraros una reseña del libro Transiciones de la Antigüedad al feudalismo (Siglo XXI Editores. 1979, 9ª edición reimpresa en 2012), del autor Perry Anderson (nacido en Londres en 1938), historiador inglés y ensayista político, profesor de Historia y Sociología en la Universidad de California y editor de la revista New Left Review. Su obra abarca temas como el excepcionalismo inglés, el absolutismo europeo, las transiciones políticas iberoamericanas, los cambios del marxismo occidental, la evolución del origen al posmodernismo, el exterminismo y la Guerra Fría.

El autor nos muestra en el prólogo la razón fundamental por la que realiza la obra. Se trata de estudiar como evolucionaron la sociedad y sus medios de producción desde la antigüedad clásica hasta la Edad Media. Este amplio espectro temporal ha sido tratado por el autor, no a través de la investigación directa sobre fuentes primarias, sino a partir de la extracción de datos, del análisis y de la comparación de las obras que otros autores han escrito sobre la materia, ya fueran de la misma corriente ideológica del autor, el materialismo histórico, o de otras como Annales.

Composición de la obra

En cuanto a la composición de la obra, ésta se desarrolla en dos apartados fundamentales. En una primera parte se estudian los modos de producción y la sociedad del periodo. Abarca desde la época clásica hasta la transición hacia la Edad Media. Tras exponer la importancia del modelo de producción esclavista en la antigüedad, realiza de forma individualizada un estudio sobre Grecia, el mundo heleno y Roma. Finaliza este apartado con la transición de la sociedad existente en el imperio romano hacia la Edad Media. Fue el momento de la llegada de los invasores germánicos y su fusión con la sociedad romana.

La segunda parte está divida en dos. Ello obedece a la diferencia existente entre la forma y el momento en que se desarrolló el feudalismo en las zonas occidental y oriental de Europa. El punto de partida es el estudio del modelo de producción y de las formaciones sociales. De ese modo realiza un análisis por zonas de ocupación y de influencia del extinto imperio romano de occidente. A continuación pasa a analizar cómo eran las sociedades y los sistemas de producción de los reinos nórdicos. Finaliza con un apartado sobre la dinámica feudal y otro final sobre la crisis de este sistema de producción. Con respecto a Europa oriental, divide a este apartado por zonas según los territorios que lo forman y analiza en cada de una de ellas cómo fue su modelo de desarrollo.

Contenido de la obra

Época clásica

En la época clásica el concepto trabajo manual, trabajo material, se encontraba disociado del concepto de libertad. De ese modo, llegamos a la conclusión de que el hombre libre no debía desempeñar ningún trabajo manual; por lo tanto, eran necesarios los esclavos. Los sistemas de esclavitud y el sistema de producción que encontrábamos en la antigüedad clásica variaban al ritmo de las sociedades; así, era diferente según nos encontrásemos en la sociedad de las ciudades tiránicas o en las polis griegas que le sucedieron, en el mundo heleno en el que éstas se convirtieron, o en el mundo romano que lo absorbió. Todas ellas eran sociedades agrícolas. Sin embargo, cada una de ellas tenían sus particularidades; todas necesitaban del trabajo de los esclavos para producir, crecer y expandirse mediante la conquista y el comercio.Transiciones de la Antigüedad al feudalismo, de Perry Anderson

La sociedad romana era eminentemente agrícola. Además, muchos de sus terratenientes habían pasado a dejar las ciudades y ocupar sus villas, donde proliferaban los esclavos. Esta sociedad entró en contacto directo con los denominados bárbaros al huir éstos de las invasiones hunas; los bárbaros eran grupos agrícolas, tribales, bien paganos o bien arrianos, que practicaban la guerra estacional. Primero fueron alojados como federados en terrenos del Imperio Romano de Occidente.

Con el tiempo, estos federados se asentaron en los territorios de las provincias romanas (visigodos en Hispania y Occitania, por ejemplo). Las ciudades siguieron decayendo y las villas, poco a poco, fueron sustituidas por las aldeas. Se produjo una fusión de población bárbara y romana. De esta forma, en reinos como el ostrogodo llegó a existir una administración bárbara junto a otra romana. Posiblemente, según la obra leída, la servidumbre podría tener su origen en las villas romanas y en el colonato.

El sistema de producción feudal en Europa occidental, norte y sur

El sistema desarrollado dependió de los diferentes reinos que se originaron tras la caída del Imperio Romano de Occidente y de las características sociales de cada territorio. El autor distingue tres factores fundamentales que coexisten en Europa Occidental: la propiedad de la tierra, la ciudad medieval como centro de producción y manufactura y el reparto de señoríos.

Francia, Inglaterra, Alemania, Italia y Escandinavia

En la Francia de los Capetos (ss. XII-XIII) nació el feudalismo como tal, fruto de sus comunas urbanas, su progreso económico y sus vasallos ducales y condales, con un poder descentralizado. En Inglaterra se han de distinguir dos periodos: un feudalismo centralizado de los invasores normandos, presionado por las invasiones escandinavas de finales del primer milenio, y, posteriormente, un reino anglosajón unificado en el que coexistían los sokemen y los thegns.

En Alemania distinguimos las zonas que estuvieron bajo el mando merovingio, con una aristocracia protofeudal y un campesinado servil, de aquéllas que fueron libres, con campesinado alodial libre y una nobleza de clanes federados. Italia, dominada por señores feudales bajo el gobierno de los obispos, vio el nuevo desarrollo de las ciudades y la aparición del contado, nuevo sistema de dependencia agrícola (mezzadria) por el que se comercializaban las cosechas. En el reino normando de Nápoles y Sicilia se desarrolló un verdadero feudalismo. Y en Escandinavia, su feudalización fue muy tardía (hasta el siglo XI no se estabilizó el poder real y surgió una nobleza que poco a poco se hizo con el poder).

Península Ibérica: España y Portugal

En la España noroccidental tuvo lugar la denominada Reconquista desde mediados del siglo VIII (monarcas y condes cristianos instaron al pueblo a ocupar las zonas recuperadas de forma libre, para después conceder beneficios, feudos a los señores y a órdenes monásticas y militares). Cataluña, en el nordeste peninsular, repitió el sistema feudal francés al haber formado parte de la marca hispánica. En Portugal, con la reconquista, surgieron familias feudales nobles. 

Características del Feudalismo

A modo de resumen, el sistema de producción feudal dividía la propiedad de la tierra a través de los feudos y vasallajes. El señor que se encontraba en la cúspide, el monarca, cedía parte de su territorio a sus señores feudales, que a su vez podían cederlo a subvasallos, hasta llegar a los hombres libres y los siervos. Surgieron excedentes agrícolas que favorecieron la aparición del comercio y el desarrollo de las ciudades. Este sistema alcanzó su cima en los siglos XII y XIII. En aquél momento, las guerras y su elevado coste y la epidemia de peste de 1348 y sus secuelas, fueron el origen del final de la organización feudal. La población se redujo, las tierras se abandonaron y el poder de los señores feudales decreció.

El sistema de producción feudal en Europa oriental

En la segunda parte del libro el autor analiza la formación del feudalismo en la Europa oriental. Las sociedades existentes al este del Elba estaban constiuidas por clanes y tribus guerreras (eslavos, rusos,…). Al frente de ellas existía un jefe al mando seguido por una corte guerrera que le ayuda a mantener el poder. No habían sido romanizados y con el tiempo fueron evangelizados (ortodoxos o cristianos). 

Europa oriental: invasiones nómadas. Los excedentes productivos y el comercio

A lo largo del tiempo estos grupos sufrieron invasiones nómadas que coartaron su desarrollo y establecieron imperios efímeros, por diferentes circunstancias. La clase terrateniente de esta zona surgió del grupo guerrero que acompañaba al príncipe al serle asignado un territorio a administrar, lo cual, a veces, originó disputas entre familias nobles por el poder.

Estas tribus nómadas vivían de la ganadería, practicaban una agricultura comunal en aquéllos momentos en que se mantenían estáticos, poseían esclavos y no conocían la escritura. Su precaria agricultura, poco a poco, generó excedentes que originaron la aparición de intercambios comerciales con reinos más desarrollados (invasión por el Imperio Germánico) y la aparición de ciudades y la creación de feudos y monasterios.

Aún así, las guerras y los brotes de peste disminuyeron la población y con ello se abandonaron tierras de cultivo y decreció el comercio. Surgió la servidumbre y las explotaciones produjeron excedentes (más en las particulares que en las aristrocráticas, a diferencia de occidente) que se exportaron a la zona occidental europea.

Imperio Bizantino: feudalismo inexistente

Al sur del Danubio, el Imperio Bizantino poseía numerosas ciudades. Aún así, nunca favoreció el desarrollo del feudalismo ni la fusión con los diferentes pueblos que invadieron progresivamente su territorio (eslavos, ávaros, sirios, árabes y turcos). Comercializó productos de lujo y existió un comercio marítimo floreciente. Se utilizó el sistema de themas (soldados que explotaban una parcela de tierra).

Bizancio poseía un poder centralizado que no le permitía volver a la esclavitud ni alcanzar el feudalismo. Se sucedieron constantes combates tanto exteriores (con Persia, búlgaros, turcos,…) como internos (apareció una oligarquía rural que consiguió llevar al poder a nuevas dinastías). Todo ello originó el debilitamiento del poder bizantino y la toma de la capital.

Por otro lado, no hubo avances en la agricultura (arado pesado,…) y el único avance industrial fue el desarrollo de la industria de la seda; sin embargo, en última instancia se permitió la presencia y gestión de mercaderes genoveses y venecianos y los cruzados. Bizancio, Bulgaria y Serbia, al tratar de imponerse unos a otros acabaron por debilitarse.

Análisis de la obra

Perry Anderson desarrolló su trabajo dentro del materialismo histórico. La obra objeto de análisis constituye un estudio de síntesis de una amplia bibliografía que el autor estudia y analiza. El autor no duda en incluir en su análisis obras de historiadores pertenecientes a la escuela de Annales o a otras corrientes históricas. A diferencia de otros trabajos, este estudio histórico no se basa en el análisis de documentación originaria (fuentes primarias); trata, en cambio, de sintetizar el conocimiento existente sobre la materia. El autor busca llegar a una determinada conclusión que fundamente la hipótesis de que el feudalismo nace como tal a partir de la evolución de los diferentes sistemas de producción primitivo-comunal y esclavista.

A través del desarrollo de la obra, desde un punto de vista marxista no dogmático, y siempre en correlación con las ideas de otros autores, tanto de la misma como de diferentes escuelas históricas, el autor desgrana las características de los sistemas clásicos para llegar a explicar como se configuró el feudalismo en las distintas zonas. El autor siempre tiene en cuenta una idea fundamental: que los modos de llegar a la sociedad feudal son varios y que esta sociedad no fue única en su desarrollo; en realidad, depende de cada zona el que pueda desarrollar en mayor o en menor medida determinadas características.

¿Qué opino sobre la obra?

Con respecto a mi opinión personal sobre el libro que he leído, pienso que es una obra bastante completa, actual. Considero que el autor ha realizado un trabajo comparativo encomiable. Fruto de ello ha sido poder ofrecer el desarrollo de tan amplio periodo histórico y tantos matices de tantas zonas, aclarados por medio de las numerosas notas a pie de página y por el índice de nombres situado al final de libro.

La obra, en mi opinión, está bien estructurada al distribuir, por un lado, los antecedentes que, según P. Anderson, sentaron las bases en la Antigüedad clásica para el futuro desarrollo del feudalismo en la Edad Media; y, por otro, cómo se llegó a desarrollar dicho sistema feudal, en mayor o menor medida y antes o en un momento posterior en el tiempo, en las distintas zonas y sociedades que vieron la luz en la Edad Media.

En definitiva, la obra que he leído, en cuanto a su base histórica, está bien documentada y su contenido, como he comentado anteriormente, no sólo tiene en cuenta el pensamiento marxista, sino que lo compara con las ideas de otras escuelas históricas, con lo que el autor redondea, de este modo, el conjunto de la obra.



Anexo: otras obras del autor

  • Consideraciones sobre el marxismo occidental (1974).
  • La cultura represiva: elementos de la cultura nacional británica (1977).
  • Consideraciones sobre el marxismo occidental (1979).
  • El Estado absolutista (1979).
  • Transiciones de la Antigüedad al feudalismo (1979).
  • Arguments within English Marxism (1980).
  • Teoría, política e historia. Un debate con E.P. Thompson (1985).
  • Tras las huellas del materialismo histórico (1986).
  • English questions (1992).
  • Zone of engagement (1992).
  • Mapping the West European left (junto a Patrick Camiller, 1994).
  • Los fines de la Historia (1995).
  • The question of Europe (junto a Peter Gowan, 1997).
  • Campos de batalla (1998).
  • Los orígenes de la posmodernidad (1998).
  • Internacionalismo: un breviario, en New Left Reviev 14 (2002).
  • Fuerza y consentimiento, en New Left Review 17 (2002).
  • Armas y derechos. Rawls, Habermas y Bobbio en la era de la guerra, en New Left Review 31 (2005).
  • Apuntes sobre la coyuntura, en New Left Review 48 (2008).
  • Spectrum. De la derecha a la izquierda en el mundo de las ideas (2008).
  • ¿Una nueva Alemania?, en New Left Review 57 (2009).
  • Dos revoluciones, en New Left Review 61 (2010).
  • El Nuevo Viejo Mundo (2012).
  • Long spoon lane (2013).
  • Nueva hegemonía mundial (junto a Noam Chomsky, Robert Dahl y Samir Amin, 2013).
  • Imperium et Consilium. La política exterior norteamericana y sus teóricos (2015).
  • Dos revoluciones comunistas en el siglo XX: Rusia y China (junto a Chaohua Wang, 2017).
  • Estado Unidos: Homeland (junto a Mike Davis, Robert Brenner y Tariq Ali, 2017).
  • La ideología india (2017).
  • El mosaico del Islam (junto a Sueliman Ali Mourad, 2018).
  • Las antinomias de Antonio Gramsci (2018).
  • La Palabra H: Peripecias de la hegemonía (2018).

Bibliografía:

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